domingo, 10 de mayo de 2009

cuento budista

El ladrón y la luna
Un hombre sabio vivía en una cabaña al pie de una montaña. Cierta noche, un ladrón entró en la choza, sólo para descubrir que allí no había nada que robar. El sabio volvió entonces y lo sorprendió.
—Tal vez hayas hecho un largo camino para visitarme —le dijo al ladrón— y no debes irte con las manos vacías. Por favor, acepta mi ropa como regalo.
El ladrón quedó desconcertado, tomó la ropa y se fue sin decir nada. El sabio, desnudo, se sentó a mirar la luna.
—Pobre hombre —pensó—. Ojalá pudiera darle esta hermosa luna.
La taza de té
Cierta vez, el sabio Nan-in recibió a un vanidoso profesor universitario que lo visitaba para conocer sus enseñanzas.
Nan-in le sirvió té. Llenó la taza de su visitante y cuando la misma rebalsó, siguió vertiendo la infusión.
El profesor se quedó mirando cómo el líquido se derramaba y pensando que el sabio era un tonto. Finalmente no pudo contenerse:
—Está colmada —exclamó—. ¡Ya no cabe más!
—Como esta taza —dijo Nan-in—, usted está lleno de sus propias opiniones y prejuicios. ¿Cómo puedo mostrarle la verdadera sabiduría a menos que vacíe su taza antes?

3 comentarios:

Sil dijo...

Cada vez que entro aquí, salgo reconfortada.
Gracias,amigo.
BESOS DE DULCE DE LECHE.

J. Marcos B. dijo...

Cuentos llenos de gran sabiduría amigo...como dije en un post hace un tiempo atrás, no quiero ser intelectual... Es un trabajo diario soltar y tirar por la borda todo lo inutil que vamos tonta-mente acumulando en el camino. No iremos de aquí y ni nuestro cuerpo nos llevaremos, pero si todo lo que hemos dado.

Un fuerte abrazo compañero de camino, sigue volando amigo, Todo va Ir Muy Bien estoy seguro y ya me lo dirás pronto.

Annie dijo...

Cuantas enseñanzas!!!
Cuanta sabiduría!!!

Hermosos cuentos, de una belleza total...

Te mando un abrazo fuerte, fuerte...

BESOS QUE CRUZAN MARES