domingo, 17 de mayo de 2009

mañana te lo dire


El rey era un hombre joven sinceramente preocupado por las cuestiones metafísicas. Aspiraba a conquistar la liberación interior y sabía que lograrla requería muchísima motivación y un enorme esfuerzo. Comenzó a preguntarse si una persona necesitaría más de una liberación y, atormentado por esta cuestión, hizo llamar a su maestro.

-Venerable yogui. Hay una cuestión que me inquieta mucho. Incluso me roba el sueño. Yo sé hasta qué punto hay que esforzarse para hallar la Liberación pero me pregunto: ¿Basta con que una persona se libere una vez o son necesarias más liberaciones?

El yogui sólo repuso:

-Mañana, señor, te lo diré al amanecer.

El monarca ni siquiera pudo conciliar el sueño. Estaba ansioso por recibir la respuesta. Los primeros rayos del sol iluminaron su reino. Se incorporó y comenzó a ataviarse. Recordó que tenía que estar presente en una ejecución que iba a llevarse a cabo. Por haber violado y matado a varias mujeres, un hombre había sido condenado a la horca. El juez había anunciado: “Este hombre cruel y perverso debería ser ahorcado por cada uno de sus crímenes”.

Cuando el rey salió de su cámara, el yogui lo estaba esperando.

-Estoy ansioso por conocer tu respuesta -dijo el rey nada más verle.

-La conocerás, señor, si me permites acompañarte a contemplar la ejecución.

El monarca y el yogui asistieron a la ejecución. El asesino fue ahorcado. Entonces el rey se volvió hacia el yogui y le preguntó:

-¿Cuándo responderás a mi pregunta?

-Ahora mismo, majestad -repuso el yogui-. Ese hombre que acaba de ser ejecutado debería haber sido ahorcado, según el juez, una vez por cada uno de sus crímenes. ¿Pueden acaso ahorcarlo de nuevo?

-Claro que no -afirmó el monarca-. Un hombre ahorcado no puede ser ahorcado de nuevo.

Y el yogui dijo:

-Y un hombre liberado, ¿puede liberarse de nuevo?

6 comentarios:

Lili.- dijo...

Gracias Nano, tus entregas siempre nos dejan lecciones invaluables. Un beso desde la Bahia.-

J. Marcos B. dijo...

El día que uno es libre, lo sabe, lo siente, lo vibra. El que cree serlo, solo cree que lo es. Un abrazo zen amigo, buen cuento...

Sil dijo...

Amigo, te superás día a día.
Aún con las cadenas cortadas, ni nos enteramos de nuestra libertad.
Gracias por todo.

BESOS DE DULCE DE LECHE-

Annie dijo...

Nanoooo:

Me dejaste pensando. Parece ser pues que mis cadenas siguen intactas, a pesar de los esfuerzos por romperlas.
No me siento libre, debe ser que todavía no las rompí...
Una gran enseñanza.

Te mando un beso enorme...

Carmen dijo...

Impresionante enseñanza. Me ha gustado. Por cierto me gusta tu blog me he dado un buen paseo por él. Un beso

vicky dijo...

La libertad tantas veces cortada inclusopor nuestrospropiosmiedos.Gracias por compartir .Besos Vicky