miércoles, 10 de junio de 2009

Síntesis del Ramayana



Entre los muchos poemas épicos o epopeyas con que cuenta la literatura sánscrita sobresalen por su mérito el Ramayana y el Mahabharata, anteriores y superiores en
originalidad y belleza a la Ilíada y la Odisea.
La lengua sánscrita con su literatura prosigue interesando a los orienta1istas de Occidente y a los eruditos de Oriente, aunque hace más de dos mil años que el sánscrito dejó de ser lengua viva sin perder su carácter de sagrada.
El Ramayana y el Mahabharata describen subalternamente los usos, costumbres, creencias y cultura de los antiguos arios.
El Ramayana puede considerarse como el monumento más antiguo de la poesía sánscrita, por más que anteriormente se escribieron los Vedas cuya mayor parte está en forma métrica; pero en India se diputa el Ramayana por la primera y primitiva producción poética .
El autor del Rámayana fue Valmiki, sobre cuya vida se forjaron después tantas conjeturas como sobre Homero y Shakespeare en Occidente, aunque no cabe duda de la autenticidad de su existencia, si bien muchos versos del poema no sean suyos, sino interpolaciones que no obstante acrecientan si cabe la poética magnificencia del poema sin par en la literatura mundial.
Había en India un hombre todavía joven y ya casado que a pesar de ser de robusta y recia complexión no encontraba trabajo con que mantener a su familia, por lo que en el extremo de la desesperación se hizo salteador de caminos.
Atacaba a los viajeros y les robaba cuanto de valor llevaban, y con el fruto de los robos mantenía a sus ancianos padres, a su mujer ya sus hijos, sin que ninguno de ellos sospechara la siniestra procedencia del dinero.
Así sorteaba aquel hombre la vida, cuando un día pasó por el camino un gran santo llamado Narada, a quien el salteador le detuvo los pasos para robarle.
Pero Narada le preguntó:
-¿Por qué quieres robarme? Es gravísimo pecado robar y asesinar a las gentes. ¿Por qué cometes tan enorme pecado?
El salteador respondió :
-Porque necesito mantener a mi familia con el dinero que robo.
El santo repuso:
-¿Crees tú qué tu familia es partícipe de tu pecado?
-Seguramente que sí.
- Pues bien; para tenerme seguro, átame de pies y manos y déjame aquí mientras vas a tu casa y les preguntas a los tuyos si quieren participar de tu pecado como participan de tu dinero.
El salteador convino en ello, ató al santo, fue a su casa y le preguntó a su padre:
-Padre, ¿sabes cómo te mantengo?
-No lo sé.
-Soy un salteador de caminos que robo a los viandantes y los mato si no se dejan robar .
-¡Cómo! ¿Tú haces eso, hijo mío? ¡Apartate de mí! Eres un paria.
El salteador le preguntó después a su madre:
-Madre, ¿sabes cómo te mantengo?
-No lo sé.
-Pues con el fruto de mis robos y asesinatos.
-¡Horrible cosa!
-Pero, ¿quieres compartir mi pecado?
-¿Por qué habría de compartirlo? Nunca robé nada a nadie.
El salteador le preguntó después a su esposa:
-¿Sabes cómo te mantengo?
-No lo sé.
-Pues hace tiempo que soy un salteador de caminos, y quiero saber si estás dispuesta a compartir mi pecado.
-De ningún modo. Eres mi marido y tienes el deber de mantenerme honradamente.
Entonces el salteador se dió cuenta de la maldad de su conducta, al ver que sus más íntimos allegados se negaban resueltamente a compartir la responsabilidad de sus fechorías, y volviendo al paraje donde había dejado al santo Narada lo desató, refirióle
todo cuanto entonces había hecho, y cayendo compungido a sus pies, exclamó :
- ¡Sálvame! ¿Qué debo hacer?
El santo le dijo:
-Abandona para siempre este género de vida, pues ya ves que ninguno de tu familia aprueba lo que haces y menos te ama al saber quién eres. Participan de tu prosperidad, pero cuando no tuvieras nada que darles te abandonarían. No quieren compartir tu mal sino tan sólo aprovecharse de tu bien. Por lo tanto, adora a Aquel que siempre está a nuestro lado en el mal y en el bien, que nunca nos abandona, porque el amor no conoce la frialdad, ni la baratería ni el egoísmo.
Después, Narada le enseñó a adorar a Dios, y aquel hombre, renunciando por completo al mundo, se retiró a la selva y entregado a la meditación olvidóse enteramente de su personalidad, de suerte que ni aun se daba cuenta de los hormigueros abiertos en su derredor.
Al cabo de algunos años, oyó una voz que decía:
-¡Levántate, oh sabio!
Pero él respondió :
-¿Yo sabio? Soy un ladrón.
La voz repuso:
- Ya no eres salteador de caminos. Eres un purificado sabio. Borra y olvida tu antiguo nombre. Ahora, puesto que tu meditación ha sido tan profunda que ni siquiera notaste los hormigueros que te rodeaban, te llamarás en adelante Valmiki, que significa “el nacido entre hormigueros”.
El un tiempo salteador de caminos se convirtió en sabio; y un día, cuando iba a bañarse en el sagrado río Ganges, vió una pareja de palomas que daban vueltas y revueltas besándose una a otra.
Valmiki contemplaba complacido tan hermoso espectáculo, cuando de pronto, una flecha pasó silbando junto a su oído y mató al palomo.
La paloma, al ver a su compañero tendido en el suelo sin vida, empezó a dar vueltas en torno del cadáver con muestras de honda pena.
Afligióse Valmiki, y al tender la vista vió al cazador, y poseído de noble indignación le apostrofó diciendo :
-Eres un miserable sin asomo de piedad. ¿Ni siquiera el amor ha sido poderoso a detener tu mortífera mano?
Y Valmiki pensó para sí :
-¿Qué es esto? ¿Qué estoy diciendo? Nunca hablé así hasta ahora.
Entonces oyó una voz que decía:
No temas, porque de tus labios brota la poesía. Escribe la vida de Rama en poético lenguaje y en beneficio del mundo.
Así comenzó la epopeya. El primer verso es un raudal de piedad dimanante de labios de Valmiki.

4 comentarios:

J. Marcos B. dijo...

Solo paso a darte un abrazo y fuerza zen. Que tengas un feliz fin de semana y pronto paso a leerte tranquilo.

marcos.

Luna en la cima dijo...

Amigo una buena historía para reflexionar la que nos dejas.

Que tengas un buen día, también te dejo un abrazo ZEN. Ilargi (Lunyta)

PD: Cuando tengas un ratito pasa a vivitar el nuevo blog que llevo con mi amigo Mario ojala te guste y nos sigas.

http://mariomelendez1.blogspot.com/

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

He leído poco realmente de esto, del Ramayana menos, pero creo que todas las epopeyas tienen su algo, la odisea, la eneida, el cantar del mio cid, la chanson de Roland, los Nibelungos...todo tiene una belleza diferente y creo, desde mi humilde punto de vista, que son incomparables entre sí.
Besitos.

Palabras Andantes...... dijo...

Nano, me gusta mucho el hinduismo, así que me encuentro muy a gusto en este tu blog.
un gran abrazo.